Hace casi un año y medio iniciaron las obras en el barrio más emblemático de la capital potosina y en octubre pasado, el gobernador las dio por terminadas. Cinco calles fueron intervenidas, el resto aún parece zona de guerra.
Vecinos del barrio expresan en redes sociales su hartazgo por vivir entre montones de tierra, con cada vez más vialidades cerradas y riesgos para adultos mayores.