Del James Bond de gesto helado y absoluto control, al outsider vulnerable e íntimo en una Ciudad de México recreada en los estudios romanos de Cinecittà.
En “Queer”, Daniel Craig interpreta a William Lee, un expatriado estadounidense cincuentón en la Ciudad de México. Lee pasa sus días casi solo, salvo algunos contactos con otros miembros de la pequeña comunidad estadounidense. Ha huido de sus adicciones y de su país. Lee se enamora de Eugene Allerton, un joven también adicto recién llegado a la ciudad. Ambientada en la Ciudad de México de los años 50, la película de Luca Guadagnino, es una adaptación de la novela homónima de Wiliam Burroughs.
Toda la escenografía de la película es un espectacular artificio. Guadagnino recrea el México modernista de los años cincuenta con una paleta de postal vintage. Bajo los efectos de la droga y el alcohol, Burroughs acabó de un disparo con la vida de su esposa,
Joan Vollmer Adams, cuando la pareja —pasada de alcohol y drogas— decidió jugar a Guillermo Tell. En las semanas de espera del juicio en México por la muerte de Vollmer. Burroughs escribió “Queer” en 1952. No la publicaría hasta tres décadas después, en 1985.
Craig no interpreta a un homosexual, si no a un hombre que rompe con esquemas de rol sexual de su tiempo. Craig deja atrás a James Bond y se tira de cabeza a una película donde se muestra vulnerable e íntimo con una naturalidad que consigue hacer olvidar al propio Craig y creernos al inadaptado gringo en el México de los años cincuenta.
