Por: Nataly Cárdenas
Originaria de Villa de Reyes, Lorenza Sarabia atendió la invitación que recibió en la puerta de su casa para ser la encargada de preparar el 6 y 7 de julio de 2025, el buffet conmemorativo del 50 aniversario del restaurante “La Parroquia” en San Luis Potosí, con el compromiso de representar no solo su sazón, sino a toda una comunidad de mujeres cocineras que, como ella, resguardan los secretos del fogón.
Su menú giró en torno al xoconostle, un fruto pequeño y ácido que requiere cuidado y técnica para suavizar su esencia sin borrar su carácter.
Entre los platillos que elaboró se incluyeron el chile ventilla, tradicional en su comunidad: chile seco poblano relleno de queso ranchero y bañado en una mezcla de crema ácida con leche condensada. Lo acompañó con arroz blanco, frijoles de la olla y un guiso de xoconostle que sirvió también con salsa. Todo fue acompañado de tortillas de maíz, recién salidas del comal, además de agua de xoconostle como bebida de casa.
Lorenza comenzó a cocinar desde muy joven: gorditas, nopales, y quesos elaborados artesanalmente. Creció observando a su madre y a su abuela; su aprendizaje nació del trabajo diario y la intuición. Lo que ahora sabe lo lleva en la memoria, y lo comparte con el mismo amor con el que le fue transmitido.
Ser invitada a un espacio como “La Parroquia” fue para ella motivo de orgullo. Más que una celebración personal, lo considera un reconocimiento para todas las cocineras que conservan el sabor verdadero de la comida, ese que no se encuentra en los empaques ni en lo procesado, sino en lo vivo y lo hecho a mano. Emocionada, aseguró que este tipo de oportunidades abren el camino para visibilizar talentos que a menudo son ignorados por un mundo que corre más rápido de lo que cocina.
En tiempos donde los alimentos pierden su vínculo con la tierra y la industrialización relega lo artesanal a lo anecdótico, Lorenza defiende con firmeza las formas tradicionales de preparar y entender la comida, por eso desea que más municipios y comunidades se reúnan, se escuchen y compartan lo que saben.
Lorenza tiene claro que hay muchas mujeres con conocimientos profundos y con sazón heredada esperando ser reconocidas. Lorenza no solo cocina para alimentar, sino para honrar sus tradiciones y sembrar el amor por la cocina tradicional, transmitirlo mediante sus platillos y que nuevas generaciones se introduzcan en la cocina natural.

