Nataly Cárdenas
“Una solo se vuelve más vieja cuando el pasado es más interesante que el futuro”, bajo esta premisa Gabriela Warkentin instó a su audiencia a no estancarse en experiencias previas y a mirar hacia lo que está por venir, durante su conferencia magistral en el marco del evento “Unidas Somos Poderosas”, organizado por el Ayuntamiento capitalino en el Centro de Negocios Potosí.
A diferencia de sus habituales análisis de la agenda política, la ponente profundizó en la dimensión humana, el cuidado y la defensa de la narrativa propia frente a las presiones del entorno; asimismo, realizó un trabajo de análisis sobre su trayectoria, la cual utilizó como experiencia para hablar sobre las dificultades que una mujer atraviesa en su vida laboral y personal.
Entre las reflexiones compartidas con el público, resaltó el privilegio que representa tomar en las propias manos los hilos narrativos de la vida y no sobrecargarse de actividades que tarde o temprano pasarán factura a nivel personal, emocional y de salud.
Warkentin entiende por qué para visibilizar las causas es necesario radicalizar la postura y es por eso que recordó la tendencia de “masculinizarse” para encajar en las esferas de mando. La periodista relató cómo, en sus inicios dirigiendo instituciones, se veía obligada a adoptar dinámicas masculinas, incluso validando discursos sexistas para ganar legitimidad, una práctica que hoy identifica como una forma de erosión de la identidad.
También habló la importancia de reconocer la vulnerabilidad y describió el acto de cuidar como una de las funciones más admirables y humanas de la sociedad, la cual suele quedar fuera del foco público. Afirmó que reconocerse en el espejo, aunque el reflejo sea doloroso, es el primer paso para asegurar que la palabra proyectada sea auténtica y valiosa, y subrayó que existen múltiples maneras de habitar la profesión y la vida, y que ninguna de ellas debe exigir la renuncia a la esencia individual.
La comunicadora habló sobre lo necesario que es tomar respiros para equilibrar el impacto emocional que conlleva el ejercicio periodístico y compartió lo difícil que resulta quebrarse frente a una sociedad que juzga constantemente el sentir de las mujeres, y cómo, paradójicamente, le resulta más sencillo hablar de lo que acontece en el mundo que de su propio sentir.
Confesó que, a pesar de su trayectoria, le tomó años reclamar su verdadera voz y alejarse de los moldes impuestos. Asimismo, fue enfática en su postura ética: aunque cree en el diálogo, se niega a otorgar espacios a quienes buscan amplificar discursos de odio o posturas antiderechos, pues la libertad de expresión no debe ser herramienta de opresión.

