Close Menu
Entre Líneas
  • INICIO
  • Política
  • SLP
  • Policía
  • Opinión
  • Cultura
  • Soft Life
Facebook X (Twitter)
Facebook X (Twitter)
Entre LíneasEntre Líneas
  • INICIO
  • Política
  • SLP
  • Policía
  • Opinión
  • Cultura
  • Soft Life
Entre Líneas
Inicio » Ellas también pintan: el rol de la mujer en el grafiti mexicano
Cultura

Ellas también pintan: el rol de la mujer en el grafiti mexicano

En las calles de la Ciudad de México y otras urbes del país, el graffiti ha dejado de ser solo una expresión marginal para convertirse en un acto político.
Entre Líneas04/02/2026/18:39
Facebook Twitter LinkedIn Telegram Email WhatsApp
Share
Facebook Twitter LinkedIn Email Telegram WhatsApp

Alondra Moreno

Un muro puede ser testigo de todo: del paso del tiempo, olvido y dolor pero también puede ser grito, memoria y resistencia. En las calles de la Ciudad de México y otras urbes del país, el grafiti ha dejado de ser solo una expresión marginal para convertirse en un acto político. En cada trazo, las mujeres mexicanas grafiteras escriben historias propias, desafían al sistema que las margina y convierten el espacio público en un lienzo de protesta.

Desde los años noventa, colectivos de mujeres mexicanas como Mujeres Grabando Resistencias comenzaron a intervenir muros en contextos marcados por la violencia de género, la desigualdad y el machismo. A través del arte urbano, convirtieron la calle en una herramienta para alzar la voz sobre los feminicidios, la censura y la invisibilización de las mujeres en el arte.

El grafiti tomó fuerza en México como un medio de expresión en los años ochenta y noventa por un contexto histórico de crisis económica, urbanización acelerada, desigualdad social, represión política y la influencia cultural de Estados Unidos, especialmente de la cultura hip hop. Sin embargo esta actividad era dominada por hombres, ya que practicar grafiti implica salir de noche, escalar muros, correr riesgos, moverse por calles solas.

A decir la nota Mujeres en el arte urbano: entre la visibilidad y la resistencia publicada en 2016 por la revista digital Debate feminista menciona que históricamente, las mujeres han sido excluidas del espacio público, especialmente en actividades como el grafiti, que implican transgresión y visibilidad. A pesar de ello, varias artistas han reclamado su lugar en este ámbito, desafiando las normas sociales y abriendo camino para futuras generaciones.

Marta Lamas, antropóloga y académica feminista mexicana, señala que uno de los momentos clave para posicionar a las mujeres en el arte urbano mexicano fue el surgimiento del muralismo feminista en los años setenta. Rompiendo con el estilo oficialista y monumental de los grandes muralistas del siglo XX, muchas artistas comenzaron a utilizar los muros como espacio de crítica y expresión personal.

A través de imágenes sobre la maternidad, el trabajo doméstico, el cuerpo femenino y la denuncia de la violencia, lograron colocar temas invisibilizados en el centro del espacio público.

Del anonimato al reconocimiento: la evolución de las grafiteras en México.

La artista Lumina quien se ha dedicado al muralismo y arte urbano por varios años expone “Al principio éramos pocas y muchas tenían que firmar con nombres neutros o de hombre porque no te tomaban en serio o te acosaban, a la fecha es difícil que te respeten tu trabajo pero en las marchas el grafiti es grito puro, la gente se queja de que rayamos monumentos o paredes, pero si no nos escuchan por las buenas, pues las paredes hablan por nosotras, es nuestro enojo, pero también es memoria y la neta que no sean hipócritas, si a ustedes les matan a sus amigas o hijas también les valdría madre las paredes”

Hoy en día, la participación de las mujeres en el grafiti en México ha crecido de manera notable y visible. Esta expansión está estrechamente vinculada al crecimiento del feminismo en el país y a la necesidad urgente de señalar los múltiples niveles de violencia e injusticia que viven las mujeres mexicanas.

Para la activista feminista Ximena Sanchez “el grafiti es una forma de resistencia y realmente admiro a las chicas que lo hacen, por ejemplo en el 8M las del bloque negro son quienes se avientan todo ese trabajo. Las mujeres siempre hemos sido expulsadas del espacio público, nos dicen que no salgamos solas, menos de noche. Pero justo por eso hay que hacerlo es como decir “aquí estoy, aquí existo y tengo algo que decir”.

A partir de 2016 y tomando más intensidad en 2019, colectivos y artistas individuales están usando los muros no solo como espacios de expresión estética, sino como plataformas para hablar de lo que duele, incomoda y necesita transformarse. En sus obras aparecen mensajes contra el feminicidio, el acoso callejero, las brechas de desigualdad, el derecho a decidir, a expresarse y a habitar la ciudad sin miedo.

La artista Valeria Gómez, quien se ha dedicado al grafiti durante tres años, menciona:

“Cuando una mujer toma una pared para escribir un mensaje feminista, está rompiendo varias reglas al mismo tiempo: la norma de no intervenir el espacio público, la expectativa de que las mujeres seamos calladas, ordenadas y limpias. De ahí también viene la consigna de que las mujeres debemos aprender a ocupar el espacio, porque estamos acostumbradas a hacernos pequeñas y no hacer ruido.”

Además de señalar injusticias, las artistas están utilizando el grafiti para visibilizar sus experiencias cotidianas, sus dudas, emociones y formas de habitar el cuerpo y la ciudad. A través de sus creaciones, cuestionan los roles tradicionales que por décadas las confinaron al ámbito privado y doméstico.

“La primera vez que sufrí violencia por ser mujer fue en secundaria, un compañero levantó mi falda y todos se rieron, cuando denuncié lo que me había sucedido la Subdirectora me dijo que era porque mi falda estaba muy corta y eso era lo que yo estaba provocando, años después fuí a mi primera marcha e hice mi primer rayón expresando lo que había sufrido en secundaria y solo hasta entonces pude soltarlo y sentirme libre”, exterioriza Valeria Gómez

Pintamos juntas para no pintar solas

En este camino, la colectividad ha sido clave. Grupos como 13K, Paste Up Morras y 4×4 han creado espacios donde las mujeres pueden expresarse sin miedo, acompañadas por otras que han vivido o siguen viviendo las mismas tensiones: el machismo en el mundo del arte, el miedo a ser atacadas por pintar de noche, el reto de equilibrar la vida artística con las responsabilidades familiares o laborales. Estos colectivos no sólo han facilitado la producción artística, también han generado comunidad.

Un ejemplo claro de esta apropiación y colectividad es el festival de arte urbano “Juntas hacemos más” que se celebra año con año. Una de las actividades más destacadas de este festival ocurrió en 2023 en donde más de 100 mujeres artistas intervinieron un muro en la avenida Oceanía, en la Ciudad de México, compartiendo sus obras, sus historias y sus luchas.

“La colectividad es de suma importancia y más para una como mujer, pues necesitas que te tiren esquina, que te cuiden y en algunos casos a mi el haber ido con hombres en el grupo me ayudó, pues hacían tiempo para que pudiéramos correr”, explica Percy, quién se ha dedicado al grafiti por un 2 años.

Mural realizado por stefkills para el festival “Juntas hacemos más edición 2022”. Foto tomada por: gra_ffi_ti_

En este sentido, el colectivo Paste Up Morras ha sido pionero en usar el arte para denunciar el acoso callejero, visibilizar los feminicidios y dar voz a quienes han sido silenciadas.

Conformado por alrededor de 50 mujeres de distintas partes del país, el colectivo surgió en 2018 como respuesta a la falta de representación femenina en el arte callejero y a la urgencia de tomar las calles desde una mirada feminista. Sus intervenciones no solo son potentes por el contenido, sino por la forma en que logran conectar con la gente. Sus paste ups —imágenes pegadas con engrudo o adhesivo— muestran rostros de mujeres, frases contundentes como “No es no” o “Ni una más”, y símbolos que se han vuelto parte del imaginario feminista actual.

Lo que hace fuerte a este colectivo es el mensaje. Cada pieza colocada en la calle es una toma de posición, una denuncia, una pregunta lanzada al que pasa. Y en un país como México, donde la violencia hacia las mujeres es una realidad diaria, ese mensaje se vuelve urgente. El arte, entonces, no está solo para adornar sino también sirve para incomodar, para cuestionar, para hacer visible lo que muchos no quieren ver.

Así, el arte urbano hecho por mujeres en México se diversifica y expande. Cada colectivo encuentra su manera de intervenir la ciudad, de apropiarse del espacio y de dejar una marca.

Mural titulado “No estás sola, vas a hacer erupción” de Janin Nuz, ubicado en el parque Mariposas hecho para el festival “Juntas hacemos más 2025”. Foto: Janin Nuz

“El movimiento feminista no nació para ser simbólico ni folklórico, nació para incomodar, para señalar violencias reales. Si nos quedamos solo con la parte artística, se corre el riesgo de que se pierda el mensaje y volverlo decorativo. No venimos a hacer arte bonito, venimos a gritar verdades que duelen” Menciona Ximena Sánchez

Pintar es resistir, incluso con miedo

Muchas artistas todavía enfrentan grandes obstáculos. El primero y más evidente es el riesgo físico. Pintar en la calle, sobre todo de noche, puede implicar situaciones peligrosas: desde el acoso hasta la violencia policial o la detención arbitraria. Aunado a esto en México hacer grafiti sin permiso en propiedad pública o privada puede ser sancionado como daño a la propiedad.

“Tienes que cuidarte de la policía porque si ven que eres mujer te tratan feo, a los hombres solo los avientan o golpean pero de mujer se ensañan todavía más contigo (…) Tuve una compañera que llevaba muchos años en el grafiti y la verdad hacía murales muy bonitos hay como dos aquí en la ciudad, pero se retiró porque justo la separaron de su grupito y abusaron de ella los mismos policías, hubo denuncia y todo eso y pues como eran policías no se hizo nada” expone Percy.

A pesar de eso, las mujeres siguen creando. Siguen organizándose. Siguen tomando los muros y dejando mensajes que no solo cuestionan lo que vemos, sino lo que pensamos sobre la ciudad, sobre la libertad, sobre quién tiene derecho a hablar.

“La gente tiene que entender que no pintamos ni marchamos por moda y menos por gusto, pero estamos hartas de que nos maten, nos desaparezcan, nos acosen y sé que nos falta mucho y es una lucha que duele pero ese mismo dolor es el que nos tiene hoy aquí”, dice Ximena Sánchez

arte urbano grafiti mujeres
Share. Facebook Twitter LinkedIn Email Telegram WhatsApp
Más reciente

Localizan serpiente pitón en vivienda de la B. Anaya

05/03/2026/19:33

Pretenden bancada Verde y aliados “suavizar” la exigencia de mayoría calificada

05/03/2026/08:54

Defiende Rita Ozalia la reforma electoral: “les incomoda perder privilegios”, afirma

28/02/2026/13:41

En ningún caso vamos a llevar familiares, eso incluye a SLP: Morena

27/02/2026/19:24
Más Leído
Política

Pretenden bancada Verde y aliados “suavizar” la exigencia de mayoría calificada

Entre Líneas05/03/2026/08:54

Iniciativa propone que la mayoría calificada se tome con base en los diputados que asistan a las sesiones, y no a partir del universo total de legisladores

Localizan serpiente pitón en vivienda de la B. Anaya

05/03/2026/19:33

Otorgan a Ana Laura Burciaga Enríquez la titularidad de la Notaría 9

28/02/2025/07:39

Un muerto y nueve lesionados tras choque en Villa de Reyes

02/12/2025/10:26

BMW cumple una década formando talento en SLP

27/08/2025/19:29
Facebook X (Twitter)
  • INICIO
  • Política
  • SLP
  • Policía
  • Opinión
  • Cultura
  • Soft Life
© 2026 ENTRE LÍNEAS. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. Escríbenos: entrelineas125@gmail.com

Type above and press Enter to search. Press Esc to cancel.