No se sabe la razón, el ISSSTE ha sido siempre el “patito feo” de la seguridad social afiliada.
Histórica ha sido la desigualdad salarial entre el personal del IMSS y los trabajadores de seguridad y servicios de salud para la burocracia. Los jubilados del IMSS gozan de pensiones dinámicas y buenos montos; los del ISSSTE son otra historia.
Encima de eso, el ISSSTE parece enfocado en servir a los afiliados al SNTE a los que se da preferencia por encima de la vasta burocracia federal que no tiene sindicatos de peso político similar.
La presidenta Sheinbaum anunció un servicio de salud único. Con que no resulte como ese fracaso absoluto llamado Insabi.
Porque si el IMSS, a fuerza de malas administraciones, es un mar de quejas de los usuarios de servicios médicos, el ISSSTE va a peor sin recursos ni para lo básico.
Las oficinas de servicio al público de la delegación en SLP son un cuchitril en el que los empleados hacen lo que mejor pueden para atender, entre desorganización, un “sistema de turnos” con numeritos en papel y ventanillas con un plástico cochambroso entre funcionario y afiliado, seguramente la inversión preventiva de tiempos de pandemia.
No les da ni para botes de basura. Los empleados improvisaron una caja de cartón con una bolsa junto a las ventanillas.
Tampoco importa mucho si las lámparas no funcionan hace meses. Si no pueden ni arreglar ese espacio de atención general al público, habrá que ver las clínicas disponibles, las mismas en número desde hace 30 años.
La suerte del ISSSTE no mejoró en absoluto con la izquierda en el poder, la que dijo que no era igual a otros gobiernos, enfila la voz cuando habla de austeridad y se atiende en Médica Sur si le da un infarto.

