
Para anunciar la participación de México como país invitado a la Feria Internacional de Turismo de Madrid, en la portada de la página de Fitur 2026, eligieron tres fotografías: una toma aérea del mar caribeño de Quintana Roo, otra aérea de Calakmul en medio de la selva campechana y una foto a pie de calle del espectacular desfile de Día de Muertos en Guanajuato, con el teatro Juárez al fondo.
Con más idea efectista que de estrategia, el gobierno estatal ha volcado su mediocre esfuerzo de promoción turística en el Xantolo, un evento cultural de profunda raíz en la Huasteca. El trabajo estatal de apoyar y promover el Xantolo ha recaído más en la Secretaría de Cultura, bastante recortada de recursos humanos y materiales.
Sectur, efectista, se ha limitado a hacer ruido local con el colorido del festival huasteco. Fuera de eso, la hotelería y los servicios turísticos en la Huasteca han emergido, crecido y sobrevivido como han podido.
No hay inversión en infraestructura turística, no hay capacitación, tampoco incentivos. Con esas tres tareas se apuntala el turismo como actividad económica y generadora de empleos. Pero no lo entienden ni lo quieren entender porque “no viste”, no hace clics en redes y no se tiene ni idea de cómo se promueve eso en un reel. Si acaso, le ha puesto más empeño a algo de labor preventiva de Protección Civil en cuanto al sector acuático y aventura, no suficiente, pero se hace.
Desdeñada la actividad turística en el sexenio de López Obrador, este año parece retomar empuje federal. A ver si se sostiene. Han sido los gobiernos estatales los que han asumido, algunos de manera espectacular, con la promoción de sus destinos. El gobierno municipal de San Luis Potosí decidió participar en Fitur desde el primer periodo del alcalde, con aprendizajes interesantes y buenos resultados. Eventos como el Gran Fondo Nueva York aparecieron en la agenda 2025 y en años anteriores otros eventos más.
Con motivo del Mundial, con la idea de atraer viajeros más allá de las sedes futboleras, el gobierno federal promovió que los estados se esforzaran este año con propuestas y promoción de sus destinos, gastronomía, eventos, tradiciones y, sobre todo, experiencias. Nayarit instaló en Puerta del Sol una versión wixárika de la icónica figura del Oso y el Madroño, cubierta en chaquira. El gobierno de Querétaro se enfocó en el turismo religioso y llevó su Camino Iniciático de Santiago (el nombre de la capital queretana es Santiago de Querétaro), una ruta en la Sierra Gorda que invita a la reflexión y al encuentro interior. Si no hay playas espectaculares, como las del Caribe, hay que esforzarse.
El gobierno de San Luis Potosí fue a Fitur este año. Envió a la secretaria de Turismo, Yolanda Cepeda, a volantear en la Puerta del Sol, regalar gorras con logo verde y a hacer videos para demostrar que anda por allá, que sí fue, que repartió trípticos y cotorreó como transeúntes curiosos, que su entidad sí envió a alguien, punto. En el camino se encontró al cantante Carlos Rivera y anunció, para el turismo mundial, que tendrá concierto próximamente en la estatal Arena Potosí. Fue a Madrid a hacer promoción “para la raza”, para los locales. Un local preguntó en Facebook: “¿Cuánto pagan por irme a volantear a Europa?”.
Sin idea, sin planeación, atenida al color en una exposición en la que hay que competir por la atención. Una antecesora suya, Patricia Véliz Alemán, invitada a un evento en Nueva York, consiguió poner en una explanada del edificio de gobierno un stand con los primeros promos de Tamul como lugar de experiencia acuática. Lo armó ella misma con una asistente. La promoción de ese destino huasteco se gestionó en los capacetes luminosos de los taxis neoyorquinos.
Una Sectur estatal que no despegó ni despega porque no hay interés en la actividad económica más que para cobrar el impuesto hotelero para el estado.

