La inminente llegada al mercado de las primeras gafas con tecnología autofocus, capaz de enfocar automáticamente con el seguimiento de la mirada en tiempo real, promete revolucionar el mercado de la óptica.Y la vida para los usuarios.
Detrás de este prodigio trabaja un reducido grupo de ingenieros que no aceptan la palabra imposible como respuesta. Es el caso de Wili Miettinen, “un tipo de persona que se despierta en mitad de la noche para esbozar un nuevo modelo matemático en cualquier superficie que tenga a mano”, según describe su socio Niko Eiden, CEO y confundador de la startup IXI, con sede en Espoo (Finlandia) y con apenas cinco años de existencia.
La magia se reduce a integrar una nueva generación de lentes de cristal líquido, unido a procesos de computación hasta ahora sin explorar. A todo lo anterior se añade la “tecnología oculta en la montura que sigue los movimientos oculares y ajusta el enfoque al instante, tanto si se mira de cerca como de lejos”, explican desde la compañía. Con ese espíritu fundacional nació hace casi cinco años la IXI, firma con 75 empleados que ha recaudado una financiación superior a los 40 millones de dólares. En su capital se encuentra Amazon Alexa Fund, de la mano de inversores como Plural,
Los lentes que enfocan en función de dónde miras, de forma instantánea, natural y sin esfuerzo. Promete no requerir ajustes ni entrecerrar los ojos.
Según detalla Eiden en su blog corporativo, “el espacio con el que contamos es más reducido que cualquier otro con el que haya trabajado el mundo de las gafas inteligentes, sin capacidad de alojar procesadores voluminosos ni módulos de seguimiento ocular estándar. Por eso, hemos tenido que inventar métodos completamente nuevos para miniaturizar los componentes electrónicos. Sistemas potentes como para ofrecer un rendimiento en tiempo real, pero lo suficientemente pequeños como para desaparecer en la montura”.

