Por: Alondra Moreno
Un estudiante fue asesinado el lunes 22 de septiembre dentro del CCH Sur de la UNAM. El agresor, Lex N., de 19 años, ingresó encapuchado con un arma blanca y atacó a su compañero durante el horario de clases.
El plantel CCH Sur, ubicado en la zona de Jardines del Pedregal, alcaldía Coyoacán, en Ciudad de México, fue escenario del ataque. La víctima, Jesús Israel “N”, de 16 años, fue apuñalado hasta morir, mientras que un trabajador del plantel, Armando “N”, de 65 años, resultó herido al intentar intervenir. El agresor intentó atacar también a la novia de la víctima; sin embargo, logró escapar momentáneamente. Cuando el personal logró rodear a Lex N., intentó huir pero cayó desde un edificio, fracturándose ambas piernas. Actualmente se encuentra hospitalizado bajo custodia policial.
Horas antes del ataque, el atacante habría publicado fotografías de las armas que portaba y mensajes en redes sociales donde expresaba su frustración y resentimiento hacia las mujeres, aludiendo a conceptos propios de la subcultura incel. En sus textos mencionaba a los “chads”, concepto utilizado por los incels para describir a los hombres atractivos y exitosos en lo romántico y sexual, y a las “folds”, un término que reduce a las mujeres a meros objetos sexuales. Además, agradecía a sus “brocels”, compañeros dentro de esta comunidad virtual que apoyan y refuerzan estas ideologías radicales.
“Ya estoy harto de este mundo, nunca en mi puta vida he recibido el amor de una mujer y la neta me duele, me duele saber que los ‘chads’ pueden disfrutar de las folds y yo no. Yo ya lo he perdido todo, no tengo trabajo, ni familia, ni amigos, no tengo motivos para seguir con vida, pero saben qué, no pienso irme solo. Voy a retribuir a todas esas malditas y todos lo van a ver en las noticias. Doy las gracias a los ‘brocels’ que me apoyaron con la idea, son lo único que voy a extrañar de este mundo, pero eso ya da igual, los veo en el infierno.”
¿QUÉ SON LOS INCELS?
Los incels (abreviatura de involuntary celibates o celibato involuntario) surgieron como un término neutro para describir a personas que no tienen pareja de manera involuntaria. Es decir, personas (generalmente masculinas) incapaces de establecer relaciones amistosas, románticas o sexuales con el género femenino a pesar de desearlas. Sin embargo, en muchas comunidades en línea se convirtieron en espacios donde hombres jóvenes canalizan frustración, aislamiento social y resentimiento hacia las mujeres y la sociedad. Entre sus códigos internos, se normaliza la envidia hacia los “chads” y se justifica la hostilidad, e incluso la violencia, como forma de “retribución” por el rechazo sexual o afectivo.
El caso de Lex N. recuerda otros ataques vinculados a incels en el extranjero, como el de Isla Vista, California, en 2014, o el de Toronto en 2018, donde jóvenes radicalizados por comunidades en línea cometieron asesinatos y atentados motivados por la misoginia. En todos estos casos se observa un patrón: aislamiento social, consumo de discursos de odio en internet, idealización de la violencia y necesidad de notoriedad mediática.
Lo que hace a esta subcultura peligrosa no es solo su misoginia ideológica, sino la transición de la violencia digital al mundo real. Algunos jóvenes radicalizados han pasado de escribir en foros a cometer ataques violentos. La misoginia internalizada y la creencia de que tienen “derecho” al afecto o al sexo los lleva a ver la violencia como una forma de justicia o “retribución”, convirtiéndola en una ideología.
IMPACTO EN LA COMUNIDAD
El ataque ha obligado a la UNAM a reflexionar sobre sus protocolos de seguridad y prevención. La universidad emitió un comunicado condenando los hechos y anunció medidas para fortalecer la seguridad y ofrecer acompañamiento psicológico a estudiantes y personal afectado. La comunidad universitaria, por su parte, reaccionó con miedo e indignación, organizando marchas y la suspensión total de actividades como forma de protesta.
El asesinato en el CCH Sur no debe verse como un hecho aislado. Representa la convergencia peligrosa entre la soledad juvenil, la radicalización en internet y la misoginia. Expertos coinciden en que la prevención requiere una estrategia integral: monitoreo y regulación de comunidades en línea, acompañamiento psicológico a jóvenes vulnerables, protocolos escolares claros y educación en igualdad de género. Mientras tanto, la comunidad estudiantil y la opinión pública enfrentan la difícil tarea de comprender y abordar los riesgos que estas ideologías representan para la seguridad y la convivencia no solo en los espacios educativos sino también del día a día.

