Por: Alondra Moreno
Un concierto de lucha, resistencia y activismo se hizo presente por parte del artista Residente en el Zócalo de la Ciudad de México el pasado 6 de septiembre de 2025. Como es habitual en su trayectoria, el artista empleó su escenario como plataforma para dar voz a movimientos sociales.
Desde sus primeros minutos, el rapero puertorriqueño dejó en claro el rumbo de la velada. Portaba una sudadera con la frase “PALESTINA LIBRE” y, antes de interpretar sus temas, tomó el micrófono para exigir educación de calidad, mayor seguridad en el país, además de respeto a las comunidades indígenas. El mensaje encendió al público, al mismo tiempo que preparó el terreno para una noche llena de compromiso y denuncia social.
La noche alcanzó su punto más intenso cuando, a mitad del concierto, Residente subió al escenario a una familia refugiada de Palestina que vive en México. Frente a miles de asistentes, pidió empatía hacia su situación y exhortó a exigir a los gobiernos que dejen de apoyar políticas que prolongan la violencia. El mensaje desató una reacción inmediata: banderas de Palestina junto con las de México ondeaban al unísono, mientras los presentes levantaban los puños y coreaban “¡Palestina libre!” además de “Del río al mar, Palestina en libertad.”
Tras ese momento de solidaridad colectiva, el cantante interpretó “Guerra”, una de sus canciones más emblemáticas contra la violencia y los conflictos bélicos. Más adelante, con un tono sarcástico, recordó que todos somos América; en ese mismo instante criticó la manera en que Estados Unidos trata a los migrantes, previo a la interpretación de “This Is Not America”, pieza que se ha convertido en un himno contra la exclusión.
Con la invitación especial de la cantante Silvana Estrada y la apertura de seis raperas mexicanas: Azuky, Arianna Puello, Ximbo, Niña Dioz, Prania Esponda y Mena, el Zócalo de la Ciudad de México fue testigo del poder y reconocimiento femenino en la música.
La noche fue testigo de un público diverso: jóvenes, familias y activistas que respondieron a cada consigna con energía. Entre luces, banderas y coros, quedó claro que el concierto no solo fue un encuentro musical, sino también una manifestación colectiva por la justicia y la libertad.

