Son las seis de la mañana. Desde medianoche comenzaron a formarse las primeras personas que desean realizar un trámite en el Registro Agrario Nacional (RAN), ubicado en el cruce de las avenidas Juan de Oñate y SCOP.
Todos los días, de lunes a viernes es la misma historia. Aunque en los vidrios de las oficinas hay un “atento aviso” en el que se informa que no está permitido pernoctar en las inmediaciones de la delegación ni congregarse en la noche por respeto a vecinos y seguridad de quienes necesitan tramitar una enajenación, designación de sucesores, cesión, copias certificadas, constancias o reposiciones, siempre hay quienes durante la noche o madrugada hacen fila para no quedarse sin un lugar.
Al platicar con las primeras personas formadas, narran que vienen desde Xilitla y llegaron a la delegación a las 00:00 horas. Aunque el clima fue más benévolo esta semana que la anterior, varios sufrieron los estragos del frío porque están acostumbrados a las temperaturas cálidas de la Huasteca.
Uno de los entrevistados relata que es la tercera vez que acude a la capital potosina para tratar de finiquitar un trámite que inició desde enero. Lo han regresado por falta de documentación o detalles en algunos papeles y lo obligan a acudir a una oficina en Tamazunchale, donde además tiene que pagar por las enmiendas.
Detrás de él, un joven procedente de Tampacán que llegó a las 00:30 horas confirma que es molesto tener que acudir hasta la capital para resolver su situación, y sugirió la apertura de una oficina en la Zona Huasteca, para evitar tantos gastos en transporte, alimentación y a veces, hasta hospedaje.
Asimismo, reprocha que no se haya avanzado aún en la simplificación, actualización y digitalización de trámites, además de que se ven forzados a llegar a deshoras porque solo se reparten 40 o 50 fichas a las 7:00 horas y algunas más a media mañana.
Más atrás en la fila, una adulta mayor acompañada de una de sus familiares descansa en un banquito que trajo desde Matehuala, junto con una frazada para cubrirse del frío a las 5 de la mañana, hora en la que llegó a formarse.
Cuenta que desde hace dos años comenzaron sus visitas al Registro Agrario Nacional y que ya suma alrededor de siete viajes a la capital potosina para concluir un trámite. La última vez parecía que ya había quedado listo, sin embargo, por una equivocación en dos palabras tuvo que regresar esta semana para solicitar la corrección, y después tendrá que volver para recoger el documento ya con la enmienda, “y a ver si queda bien”.
Aunque todos los entrevistados reconocen que el trato del personal es amable, consideran inaceptable la logística para realizar los diferentes trámites y que muchas veces se exponga a los ciudadanos, incluyendo adultos mayores, a la lluvia, el frío o el sol, dependiendo de la época del año.
Mientras esperan su turno, algunos aprovechan para comer unos tacos u otro alimento de los que se ofrecen en los puestos que vieron en las filas del RAN una oportunidad de negocio. Hay quienes ya son clientes habituales, porque los hacen volver una y otra vez, con los gastos monetarios y de tiempo que cada viaje implica.
Es frecuente que los rostros de esperanza se transformen en desánimo cuando salen de la oficina, porque por cualquier detalle tendrán que regresar, hacer fila y esperar una de las fichas a repartir en una delegación a la que parece no haber llegado ni una de las transformaciones tan presumidas por el gobierno federal.

