Por: Laila Iga
“México es el único país del mundo que no tiene considerados a los bomberos como un servicio público, como una necesidad de la población”. Con esa frase, el comandante del Cuerpo de Bomberos en San Luis Potosí, Adolfo Benavente Duque resumió la escasa importancia que se le da a quienes todos los días arriesgan sus vidas por salvar a otras personas.
Mientras el humo del incendio en un almacén de tarimas aún flota en la memoria de la ciudad, las carencias con la que trabajan los bomberos en la capital potosina y municipios conurbados siguen presentes.
Según los cálculos de Benavente Duque, cada mes atienden un promedio de 400 servicios, de los cuales, cerca del 45 % ocurre en la ciudad de San Luis Potosí; alrededor del 35 %, en Soledad de Graciano Sánchez; 15 % en Villa de Pozos y el 5 % restante, en Mexquitic de Carmona y Cerro de San Pedro.
Reconoció que de todos esos municipios, “el único que está cumpliendo, el único que está pagando y dando el dinero es la capital”, el cual entrega 800 mil pesos mensuales. Con Soledad -declaró- están en negociaciones y también se dialogará con la administración de Villa de Pozos.
El director del Cuerpo de Bomberos explicó que un traje de bomberos cuesta alrededor de 45 mil pesos, mientras que un camión grande implica un gasto de casi tres millones y medio de pesos. “El problema que muchas ven las autoridades es que el servicio de bomberos es muy caro en cuanto a su operación, porque su herramienta es muy cara, y por ejemplo, con tres millones y medio de pesos ellos pueden comprar hasta cinco o seis patrullas (…) lo que tenemos hoy ha sido un esfuerzo de 73, 74 años”, añadió.
El equipo con el que actualmente cuentan luce ya muy desgastado, viejo y hasta roto; incluso, gran parte de los uniformes de segunda mano fue donado por instituciones extranjeras.
Respecto a la situación de los bomberos en México, Benavente Duque consideró necesario que las autoridades tomen más conciencia de su importancia.
“En todos los países ya está estipulado que cada ciudad que crezca o cada ciudad que nazca debe tener sus servicio de bomberos, servicio de policía y su servicio de sanidad. En México es el único país que no existe. El artículo 115 constitucional explica únicamente cuáles son los servicios que debe tener la ciudad y ahí se queda, y es por eso que por ejemplo, cuando nacen las ciudades, cuando se crean las ciudades, nunca piensan en la necesidad de un servicio público; piensan en la policía piensan en los hospitales, piensan en las escuelas, piensan en los mercados, pero en los bomberos nunca”, lamentó.
Detalló que en México existen alrededor de dos mil 400 municipios, y solo existen 580 cuerpos de bomberos en la República Mexicana. En el caso de San Luis Potosí, para 59 municipios se cuenta solo con 12, entre los que se incluyen los de Tamazunchale, Ébano, Axtla, Valles, Cárdenas, Rayón, Rioverde, Matehuala y San Luis Potosí.
“Deben de pensar que el apoyo que le dan a los bomberos es para la población, para que la población esté segura y esté consciente de que hay un servicio de bomberos que puede protegerlo”, subrayó el comandante.
DEFENDER MÁS QUE ATACAR
Hace una semana, el incendio en una bodega de tarimas en la carretera a Matehuala sacudió la cotidianidad de la zona metropolitana. Sobre ese hecho que implicó varias horas de ardua labor, Benavente Duque reconoció que el sitio que ardió ya había sido previsto como una zona de alto riesgo.
Declaró que el fuego inició en el lado oriente y avanzó hacia el poniente, es decir, de la calle Valentín Amador hacia la carretera 57, y recordó que las autoridades ya investigan lo sucedido.
Explicó que como parte de los protocolos, ante cualquier situación, el Cuerpo de Bomberos evalúa los alrededores del sitio donde ocurre un incendio, y con base en ello deciden si se implementan ataques ofensivos o defensivos.
“Cuando tenemos un incendio en una casa, siempre por lo regular son incendios ofensivos, entramos y combatimos la base del fuego. Cuando tenemos incendios grandes como el que tuvimos el lunes o martes, nuestros recursos están limitados y entonces nos llega a generar un ataque defensivo, para tratar de controlar el fuego en su lugar y evitar que se nos propague hacia otros lados”.
Benavente Duque admitió que no contaban con los recursos suficientes para sofocar el fuego, por lo que se enfocaron en cuidar los alrededores, a fin de evitar que las llamas alcanzaran las casas habitación, así como un taller contiguo “que sí se estaba quemando. Afortunadamente el primer camión que llegó se abocó precisamente a apagar el fuego en esa bodega que se estaba quemando y se logró apagar”.