Descansar una tarde en las bancas del jardín Colón, ubicadas en el nuevo tramo peatonal de la Calzada de Guadalupe, entre las calles Pascual M. Hernández y Miguel Barragán, para después caminar hacia la emblemática Caja del Agua y pasar junto a la estatua del Aguador, es una experiencia muy disfrutable en San Luis Potosí.

El trayecto puede continuar hacia la derecha por la calle General Fuero, también libre del paso de vehículos y bordeada por coloridas fachadas, hasta llegar al corazón del barrio de San Miguelito; ahí, en el jardín, junto al templo, se encuentran unas letras en las que se plasman algunos personajes icónicos de San Luis Potosí.
¿Y qué tienen en común todos esos lugares? Que ninguno formó parte del proyecto gallardista para rehabilitar San Miguelito, una obra que tardó casi 14 meses en medio concluirse y que aun hoy, después de un año y medio de haber iniciado, es motivo de inconformidades, molestias y críticas pero sobre todo, de falta de lucimiento, porque solo se remodelaron solo 5 de las más de 10 calles que componen ese barrio. El resto permanece en el abandono.

LOS TRABAJOS AJENOS
En septiembre de 2010 comenzó un proyecto para convertir la calle General Fuero en peatonal, con el propósito de conectar los barrios de San Miguelito y San Sebastián, para lo que se destinó una inversión que rebasó los 32 millones de pesos.
Según la información generada en aquellos años, en el proyecto participaron el Gobierno del Estado, a cargo de Fernando Toranzo Fernández; el Ayuntamiento de San Luis Potosí, encabezado entonces por Victoria Labastida Aguirre, y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La Coordinación del Centro Histórico de San Luis Potosí, dependiente del Ayuntamiento capitalino se encargó de la elaboración del proyecto, mismo que fue observado y autorizado por el INAH. La Secretaría de Desarrollo Urbano Vivienda y Obras Públicas del Estado fue la responsable de su ejecución.

La rehabilitación del primer tramo de la Calzada de Guadalupe, desde Pascual M. Hernández hasta Valentín Gómez Farías inició el 13 de diciembre de 2023, y fue entregada por el alcalde Enrique Galindo Ceballos el 16 de enero de 2025. Los trabajos incluyeron la instalación de adoquines labrados a mano, redes de agua potable y drenaje, alumbrado público, bancas y guías podotáctiles.

Dos años antes, el 25 de septiembre de 2022, las autoridades municipales entregaron las letras monumentales del jardín de San Miguelito, tal y como ocurrió en el resto de los barrios de la capital potosina, todas ellas con un costo total cercano a un millón de pesos.
UN ARRANQUE EMPAÑADO POR EL CONCRETO ESTAMPADO
El 15 de agosto de 2023, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona dio el banderazo de arranque para la rehabilitación de varias calles de San Miguelito, para lo cual se previó una inversión de 75 millones de pesos.
Hoy es un gran día para el Barrio de San Miguelito, pues iniciamos las labores para su rehabilitación. Es el segundo barrio de San Luis que rehabilitamos.
— Ricardo Gallardo Cardona 🇲🇽 (@RGC_Mx) August 15, 2023
Queremos que todas las familias que viven aquí puedan estar en un lugar digno. pic.twitter.com/yeF7B5mgiA
El evento rápidamente fue opacado por el anuncio de que el adoquín de vialidades que forman parte del Camino Real de Tierra Adentro, declarado como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco, sería reemplazado por concreto estampado.
Quince días después de iniciados los trabajos, el Juzgado Sexto de Distrito ordenó en el amparo 1257/23, suspender provisionalmente las obras, hasta que las autoridades presentaran los permisos necesarios y la garantía de protección del patrimonio.
Un segundo amparo fue otorgado a mediados de septiembre de ese mismo año por una persona que argumentó la falta de consulta a las personas con discapacidad para la rehabilitación del Barrio de San Miguelito, así como la ejecución de obras. En este caso, el Juez de Distrito sí autorizó continuar con la obra, siempre y cuando se realizara la consulta a las personas con discapacidad que habitan en el barrio y se tomaran todas las medidas de accesibilidad de las aceras.

El 6 octubre de 2023 se reanudaron los trabajos, no sin antes obligar a las autoridades estatales a cumplir con las condiciones de accesibilidad universal. Además se prohibió el retiro de adoquines.
Desde que inició la obra comenzó la tortura para las y los vecinos de San Miguelito. Todos los días debían lidiar con calles cerradas al paso de vehículos, montones de escombro peligrosos para peatones, zanjas abiertas por doquier y una gran cantidad de tierra que cuando había viento se regaba por todos lados, y en días de lluvia se convertía en un lodazal.

Incluso para quienes no viven en el barrio, pasar por ahí era todo un reto, porque durante varios meses, cinco calles en rehabilitación permanecieron cerradas, todas al mismo tiempo, así que llegar a un destino por ese rumbo requería trayectos laberínticos, circular en contra o hasta daños en vehículos por piedras sueltas, zanjas u otras situaciones en el suelo irregular.
“SOY UN COMPLETO, INCOMPLETO…”
“La obra de San Miguelito está concluida al cien por ciento”, es el título del boletín publicado el 4 de octubre de 2024 en el sitio web oficial de Gobierno del Estado, un día después de que el gobernador entregó la rehabilitación de las calles 5 de Mayo, León García, Pedro Vallejo, Independencia y Xicoténcatl.
Pero como aquella canción de Jarabe de Palo, el barrio de San Miguelito quedó a medias, no solo por los detalles que el gobierno gallardista dejó pendientes en las calles remozadas, sino por todas aquellas vialidades que también forman para de esa zona y que siguen más abandonadas que nunca.
Los 75 millones de pesos previstos en un inicio se convirtieron en 103 millones, 28 más que el plan original, pero ni así, al Ejecutivo estatal le alcanzó para hacer siquiera el intento de arreglar calles como Valentín Gómez Farías, Fernando Rosas, Zenón Fernández, Zamarripa, Ontañón o Bolívar, que durante los casi 14 meses que tardaron las autoridades en concluir las obras registraron mucho más tráfico del habitual, por ser las únicas abiertas al tráfico vehicular y por consecuencia, terminaron con más daños.

Caminar hoy por esas vialidades obliga a esquivar escombros de casas destruidas; subir y bajar por las banquetas de alturas variables según la finca -aunque en algunos tramos ya ni guarniciones hay-; evadir postes de concreto, metal o madera, así como tubos que algunos vecinos colocaron para evitar vehículos sobre las aceras; caminar entre algunas hierbas nacidas entre el cemento y cuidar cada paso para evitar un tropiezo.
En caso de que el trayecto se realice en auto, la experiencia al transitar por las calles “olvidadas” no es mejor. El movimiento provocado por los adoquines desacomodados o de plano ausentes, hace recordar el ajetreo que se vivía en un juego mecánico con forma de gusano que existía en la “Feria del Santuario”, sobre la avenida Juárez.
Y si los vehículos que circulan por San Miguelito carecen de amortiguadores o suspensión “al cien”, la situación empeora, a lo que se añade el escaso espacio para transitar entre autos que muchas veces se estacionan de manera indebida sobre la banqueta. Eso, sin contar que varias placas de nomenclatura o señalética ya son incomprensibles por lo oxidadas que están.
LO QUE VES ES LO QUE HAY
Más allá de que al dar vuelta de una calle rehabilitada a otra que parece un campo de guerra, los trabajos gubernamentales en el barrio de San Miguelito lucen poco o casi nada por la serie de irregularidades detectadas y que los vecinos evidenciaron aún más cuando las obras se dieron por terminadas.
Entre los pendones de plástico con la leyenda “Por un San Luis más verde”, destacan las telarañas de cables que la CFE no ha retirado; ya se observan algunos adoquines sueltos y disparejos porque no se relabraron; varios de los nuevos postes fueron colocados a media banqueta, lo que impide el libre tránsito de personas con discapacidad o en silla de ruedas, y los postes viejos aún permanecen en sus lugares.
Y aunque varias guarniciones se ensancharon para facilitar el paso de peatones, para el acceso a algunas viviendas se colocaron escalones que representan obstáculos para los transeúntes, y lo que es peor: muchos vecinos, ante la falta de espacios para estacionarse, dejan sus vehículos sobre las banquetas, de manera parcial o incluso total, con lo que, de nuevo, obligan a los peatones a caminar por el arroyo vehicular.
LO QUE HABÍA QUE PROTEGER
El pasado 17 de enero de 2025, tres meses después de entregados los trabajos, la organización civil Cambio de Ruta informó a través del abogado Luis González Lozano, que el Juzgado Sexto de Distrito concedió un amparo a vecinos del barrio de San Miguelito, por las irregularidades en las obras.
La resolución -recalcó el abogado- destaca la importancia de proteger tanto el valor histórico del barrio – declarado parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO desde 2018 – como los derechos de accesibilidad de todos los ciudadanos.
Hasta este 12 de febrero, tres días antes de que se cumpla un año y medio de aquel banderazo de arranque, se desconoce si el gobierno estatal tiene previsto corregir desperfectos, tramitar el retiro de cables y postes sobrantes o continuar con más obras. Solo se sabe que la última vez que el gobernador Ricardo Gallardo Juárez mencionó ese proyecto en sus redes sociales fue el 3 de octubre de 2024, cuando en tono festivo expresó que: “¡La rehabilitación integral del Barrio de San Miguelito ya es una realidad!”
Juzgado Federal dicta sentencia que ampara a los vecinos del Barrio de San Miguelito@cambioderutaslp informa que el Juzgado Sexto de Distrito en San Luis Potosí concedió un amparo a un grupo de vecinos del histórico Barrio de San Miguelito, quienes demandaron diversas… pic.twitter.com/i3qZ1kKIvi
— LUIS GONZÁLEZ LOZANO (@luisglozano) January 18, 2025