Acostumbrado a los aplausos, la demanda de “selfies” y el foco para sí mismo, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona debió compartir este viernes la atención pública con el rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Alejandro Javier Zermeño Guerra, en un reencuentro con toda la intención de “bandera blanca”.
El arranque de los trabajos de reforzamiento del edificio de la Facultad de Ciencias -que desde hace unos años registra fallas estructurales- y la construcción de un nuevo estacionamiento fueron el motivo por el que ambas autoridades se toparon de nuevo en un evento oficial.
En dos años y medio, muy contadas han sido las ocasiones en las que el rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Alejandro Javier Zermeño Guerra y el gobernador Ricardo Gallardo Cardona han coincidido en actos públicos.
En medios de comunicación hay evidencias fotográficas de por lo menos 5 encuentros previos entre ambas autoridades: en la presentación de la Política Estatal Anticorrupción, (febrero de 2022); la inauguración de la Sala de Urgencias del nuevo Hospital Central, (julio de 2022); la Feria Internacional Agropecuaria de la UASLP, (octubre de 2022); la inauguración del nuevo bulevar Palma de la Cruz, (noviembre de 2022) y el acuerdo de civilidad política (noviembre de 2023).
En ese último evento -realizado en Palacio de Gobierno- la fotografía oficial muestra a Zermeño Guerra hasta la orilla, a cinco personas de distancia del gobernador. Hoy esa distancia se acortó.

Es bien sabido que desde hace meses, la relación entre Gallardo y Zermeño no era propiamente tersa, sobre todo por el tema presupuestal. La situación se tornó aún más compleja en la víspera de la elección del rector.
Hoy, sin embargo, todo eso pareció quedar atrás.
El presídium compuesto por funcionarios estatales y autoridades universitarias estuvo encabezado por Gallardo Cardona y a su lado, Zermeño Guerra: el rector que pese a no ser político, llegó al cargo antes que el gobernador… y se irá después que él.
También estuvo ahí el secretario General de Gobierno, José Guadalupe Torres Sánchez, quien apenas el pasado 24 de marzo, antes de que el Consejo Directivo reeligiera al rector, declaró que la autonomía de la UASLP estaba en riesgo “solo en la mente” de Zermeño.
“FACHAS”, VIGILANCIA Y UN “JINGLE”
La cita para el evento oficial era a las 10:00 de la mañana, por lo que el público comenzó a ocupar desde antes de esa hora las sillas ubicadas alrededor de un escenario, frente a una enorme lona en la que el logotipo de la UASLP -de colores institucionales azul y oro- lucía algo extraño por estar sobre un tono verde.
Fue hasta cerca de las 10:40 horas, cuando dos motociclistas que escoltaban una camioneta de lujo negra anunciaron la llegada del mandatario estatal, quien fue recibido por Zermeño Guerra y el secretario general de la UASLP -antes fiscal General del Estado-, Federico Garza Herrera, además de una nube de reporteros.
Y mientras ocurrían los saludos iniciales y las entrevistas con medios de comunicación, el equipo gubernamental vigilaba y buscaba controlar hasta el más mínimo detalle. Un estudiante, quien portaba una cartulina en la que se leía algo así como “Más espacio para el conocimiento”, fue inmediatamente abordado por una joven, quien le preguntó qué decía su pancarta y le pidió su nombre. No quería que el mensaje resultara incómodo para las autoridades.
Cuando por fin la comitiva se encaminó al presídium, los organizadores del evento subieron el volumen de un “pegajoso” jingle que se reproducía una y otra vez con frases como “Pollo te apoyo”, “con Ricardo, El Pollo o El Padrino”, el cual compitió en decibeles con los gritos del conductor que con un tono por demás eufórico anunció la llegada del mandatario estatal para el arranque de obras “en la universidad más fregona del país (sic)”.
Las autoridades estatales y universitarias ocuparon sus lugares y cuando fueron nombradas una a una, resaltaron los aplausos para quienes representaban a la UASLP.

En ese momento fue evidente también que los únicos con mezclilla eran Gallardo Cardona y Torres Sánchez. El gobernador, además, llevaba una gorra, una chamarra y zapatos de tarea en campo, por lo que en su discurso se disculpó “por las fachas” y justificó que andaba trabajando desde muy temprano.
Gallardo Cardona parecía en un principio estar más preocupado porque le llevaran un café que por prestar atención a los discursos oficiales. A unos metros de él, seis escoltas que no ganarían un concurso de rostros afables custodiaban tanto el escenario principal como el presídium.
Antes de los discursos, el gobierno estatal proyectó un video en el que culpó a la “herencia maldita” de las fallas estructurales en el edificio de la Facultad de Ciencias y aprovechó para “colar” propaganda oficial sobre el programa gubernamental “Mi pase”.
Y aunque en el video se recalcó la culpa de la “herencia maldita”, la titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano, Vivienda y Obra Pública, Leticia Vargas Tinajero, declaró en su discurso que el edificio universitario presentaba fallas “por cambios en condiciones climáticas o situaciones que no podían preverse”.
También habló el director de la Facultad de Ciencias, José Salomé Murguía Ibarra, quien resaltó las gestiones realizadas por Zermeño Guerra ante las autoridades estatales para concretar proyectos como el que este viernes inició.
UNIDOS COMO CADENAS…
Llegó el turno del rector, quien subrayó que las obras que recién inician son un acto de colaboración “entre dos instituciones estatales hermanadas por un mismo fin: mejorar las condiciones del estado y la región”.
Aprovechó la oportunidad para explicar las razones por las que la UASLP gestiona la anhelada autonomía financiera que ya se aplica en otros estados, con lo que se pondría fin a la disparidad entre lo que autoriza el Congreso del Estado y lo que establece el gobierno federal, lo que además de evitar elucubraciones, permitiría a la Universidad contar con estabilidad financiera y laboral, así como fortalecer la gratuidad, entre otros aspectos.
También mencionó la necesidad de resolver un añejo adeudo con la Conagua, el cual mantiene a la UASLP bloqueada en el padrón de importadores, lo que eleva los costos de importación de materiales e insumos para investigación.
Resaltó que las autoridades tanto estatales como universitarias son eslabones de una cadena que puede ser más fuerte si trabaja unida y aun con senderos distintos, confluyen por un mismo fin: lograr la paz integral a través del bienestar social, el progreso, la salud y la felicidad.
PIDO UN APLAUSO…

Mientras el rector tomaba nuevamente su lugar en el presídium, el conductor del evento levantó otra vez la voz para anunciar que era el turno de Gallardo Cardona.
Las autoridades universitarias hablaron desde el atril con el logo de la UASLP. El mandatario, en cambio, se posesionó del escenario cuadrado rodeado de sillas, desde donde saludó a las y los asistentes, con una actitud que hizo recordar a rockeros entusiastas que buscan emocionar a su audiencia.
“Les pido un aplauso por esta gran reelección. Bienvenido nuevamente a tu casa, con la gente que te quiere”, fue como el gobernador inició su discurso, en alusión a Zermeño Guerra. No lo había felicitado en redes sociales luego del proceso, pero sí propició que hoy cientos de integrantes de la comunidad universitaria reunidos en la Facultad de Ciencias le aplaudieran por ganar la elección para un segundo periodo como rector de la UASLP.
El gobernador, acostumbrado a la euforia de vecinas que le gritan como si fuera un “rockstar”, que portan pancartas verdes con frases elogiosas y aplauden cada vez que hay oportunidad, habló esta vez ante un público distinto.
El personal de protocolo había solicitado la presencia de cerca de mil personas. Estudiantes, funcionarios universitarios, profesores investigadores y personal administrativo fueron quienes ocuparon los espacios. Ninguno llevaba pancartas verdes. Tampoco gritaban piropos al por mayor, y solo aplaudían cuando lo consideraban necesario.
Después de informar que ya se controló el incendio en la sierra de San Miguelito, el gobernador ofreció trabajar en conjunto con la UASLP para concretar la autonomía financiera.
Luego, buscó echarse a la bolsa al público mesurado y, como las estrellas de rock, recurrió a las “sorpresas”.
Prometió no irse hasta que el edificio de la Facultad de Ciencias esté listo y sea un lugar seguro. Además, afirmó que “le tumbé un dinero a mi secretaria (de Obra Pública)” para que el estacionamiento sea de dos pisos.
Preguntó a las y los estudiantes si querían techadas sus canchas, eso elevó el ánimo de los jóvenes, quienes respondieron afirmativamente, ante lo cual, el mandatario dijo que también le quitará otro dinero a Seduvop, para realizar esa obra.
“Y un último regalo: ¿quieren un gimnasio? Les vamos a hacer un gimnasio (…) para que las mujeres se pongan más guapas de lo que ya están y los hombres a todo lo que da”, añadió el titular del Ejecutivo.
Como no recibió la respuesta esperada, preguntó al público: “¿Sí lo quieren o no lo quieren? ¿O me lo llevo al Cobach?”, ya entonces, escuchó los gritos del estudiantado deseoso de ver esa obra concretada.
Para cerrar su sesión de ofrecimientos que una persona comparó con un programa de Chabelo y la Catafixia, Gallardo Cardona habló en plena veda electoral de su programa de internet y llamadas gratuitas, y que el lunes acudirán a repartir chips pagados por el gobierno estatal.
“Les quiero presumir que en próximos días voy a salir en una gira con mi amigo el rector”, añadió, para luego decir que también realizarán obras en los espacios universitarios de la Huasteca potosina.
Antes de despedirse, recalcó que en un solo año ha invertido 10 veces más en obra pública que lo que destinaban administraciones anteriores. “No es demagogia, son realidades en número” y cerró su participación con un “¡Viva la Universidad!”
Acto seguido, el eufórico conductor, cuyo estilo contrastó con la sobriedad que caracteriza a la UASLP, dio por terminado el evento resaltando que con obras como la que hoy inició, “’El Pollo’ les dice: Aquí estoy”.

Y sí, ahí estaba, dejándose fotografiar con pose casi automática por quienes le pidieron una “selfie”. Hasta el consejero alumno de la Facultad de Ciencias, Jorge Raúl Hernández Bordier se acercó para tomarse la foto “del recuerdo”.
Mientras, muy cerca, el rector seguía saludando a integrantes de la comunidad universitaria, sin aspaviento, sin ser político, pero sí seguro de que aún le esperan cuatro años más como rector.
Los contrastes entre el ambiente universitario y el de “showman” gallardista fueron evidentes. Ambos protagonistas, de estilos muy diferentes, compartieron público, reflector y aplausos. Las circunstancias cambiaron y las confrontaciones parecen haber quedado atrás. Lo único que esperan quienes asistieron al evento, es que la “bandera blanca” no se convierta en demagogia ni en una “llamarada de petate”.